Reseñas

Productos de la imaginación

ABCD
Las Artes y las Letras
ABC 806, Semana del 14 al 20 de Julio

WINSOR MCCAY NOS ENSEÑÓ A VER LO QUE NOS RODEA DE UN MODO MÁS IMAGINATIVO. CIEN AÑOS DESPUÉS DE «LITTLE NEMO», LA FANTASÍA SIGUE VIVA EN CÓMICS TAN ALEJADOS DE LO COMERCIAL COMO DEL «UNDERGROUND» DE RAÍZ REALISTA.

Si no lo creo, no lo veo. Por eso hay autores que no permiten que la realidad les estropee un buen sueño. Por eso los hay que cruzan su ansia de realidad con la alucinación, para evitar quedarse atrapados en ella. En la anécdota. En el tópico. En los lugares comunes. En lo que todos conocemos. Concretamente, hay tres que emprenden una lucha contra la realidad, cada uno a su modo, para hablar de ella con otras palabras.

La fantasía de Shaun Tan (Australia, 1974) es la más ortodoxa, en la que las referencias a la realidad están completamente camufladas en el delirio fabuloso y todo exhala ingenuidad. La de Lorenzo Mattotti (Italia, 1954) es la fantasía generada desde el dibujo, los recursos plásticos y la expresión surreal y fauvista; muy íntima y habitualmente onírica. Por su parte Nicolas de Crécy (Francia, 1963) cuenta con lamás apegada al mundo real, de hecho parte de él y sorprende a la cotidianeidad con los seresmás inesperados, entresacados C. CÓMIC del subconsciente y capaces de varear vehementemente las conductas más humanas.

A saber, un perro. Tiene gafas. Y olfato historiológico. Es fruto de la transgenética. Le encantan las salchichas, eso sí. No soporta que le traten como a un perro. Y así se lo hace saber a los humanos que le acompañan en esta expedición. Olfateando un intenso olor a antiguo ha caído por un pozo. Llega a un extraño lugar… En un viejo cartel lee «Louvre». Lamemoria ha quedado enterrada. El museo es lo único que sobrevivió a la catástrofe. «Hubo un recalentamiento. El fenómeno que habían previsto llegó mucho antes de lo esperado», dice la voz que narra este encuentro con la civilización perdida. La nuestra. La fantasía de Nicolas de Crécy es abiertamente irónica y vehemente.

REALISMO PROFUNDO. De Crécy no pierde ocasión para poner a las virtudes del humano contra las cuerdas. Ahí su fijación en la realidad. En su último trabajo publicado en España, Período glaciar (Ponent Mon) muestra cómo la voz de unos pocos, y sus ridículas elucubraciones, condicionan todo el sentido histórico de la humanidad. En el álbum, hace que vuelvan las expediciones y los exploradores. Que el hombre tenga una nueva oportunidad de descubrirse, de reinterpretarse. De inventarse. De Crécy tiene un fondo cáustico, que junto a ese arañazo con el que traza su dibujo vibrante, sucio y a medio rematar, alcanza las más certeras especulaciones sobre la crueldad del individuo (ver también León la Came, su documento más real, y Prosopopus).

Tan, Mattotti y De Crécy son profundamente realistas. Parten de referentes cercanos para alterar la visión de lo que nos rodea y consiguen que lo normal parezca increíble. En Emigrantes (Barbara Fiore Editora), Shaun Tan (galardonado en 2001 con el World Fantasy Best Artist Award) ha acudido a fotografías que documentan la migración de principios de siglo XX hacia los Estados Unidos, para entonar un documento en sepia y silencio sobre el sentido de pertenencia. Compuesto como un viejo álbum fotográfico familiar, desde las viñetas a las cubiertas, Tan logra una maravillosa novela gráfica muda. Porque no hay ni una palabra. Es el propio autor, que hasta el momento estaba etiquetado como autor de ilustración y que en Emigrantes toca por primera vez las claves de un arte secuencial como el cómic, quien asegura que una imagen muda invita a recrearse en la estampa, en la multitud de rasgos del dibujo, y permite que el lector sea el que ponga límite a su imaginación. No las palabras.

UNA BUENA ESTRATEGIA. Todas las referencias reales (como los documentos fotográficos, las costumbres y los objetos) a las que acude Tan para evitar caer en un universo impermeable, son camufladas con un brillo de fantasía inocente. Es una buena estrategia para salvaguardar el relato de las sensaciones de todo aquel que abandona su hogar en busca de una nueva vida en un país desconocido.

El más onírico de los tres autores registrados es el gran LorenzoMattotti. Asombroso, creativo e inquietante. Lo último que se ha publicado en España de él es Quimera (Sins Entido), pero Glénat tiene un catálogo muy amplio de su obra (como Cartas de una época remota y Doctor Jeckyll y Mr. Hyde), en el que se puede confirmar su talante experimental. Tiene en sus manos la nueva presencia de lo fantástico, conencuadres imposibles, perspectivas forzadas hasta la deformación, colores extravagantes hasta el grito, seres robustos y redondos como esculturas, figuras rotundas, secuencias irrepetibles e imborrables. Su desenfrenada experimentación, entre delirios y divagaciones, arranca en una postura manifiestamente onírica que le hace ver las cosas no como son, sino como quiere verlas. Siempre insólitas y deliciosas.

PEIO H. RIAÑO