En las bibliotecas hay libros infantiles antiguos. En eso radica a veces su valor. Pero también algunos (de los sesenta y los setenta) son libros que no gustan, con olor a rancio, estropeados, que hacen que se rechacen a algunos autores o a algunas tendencias de ilustración. El libro “El pequeño 1” puede suponer un importante revulsivo en estas bibliotecas toda vez que reivindica los buenos libros de aquel entonces, las innovadoras propuestas plásticas (en algunos casos aún vigentes) que se dieron.
Lo que pasa es que este libro está bien editado, no se nos va a quedar a trozos en las manos, es de materiales de calidad y no persigue aprovechar el papel al máximo llenándolo de texto. Además el mensaje es poético, optimista y crítico, con esperanza y valorando la amistad. No es un panfleto tendencioso de los que en aquellos años había que tragarse.
Si, además, leemos las reseñas de los autores (pareja como en otros muchos casos) que nos pone la editorial en la última página o en su web, valoraremos aún más esta obra que ya de por sí necesita de un hueco propio en nuestras bibliotecas.
José Garcia Oliva
