Poco queda por decir de estas dos publicaciones, traídas respectivamente desde 1962 y 1957 hasta el momento literario de 2006 a Chronicle Books, editorial de San Francisco, California, y a nuestro país por la versátil editorial Barbara Fiore. Poco por decir, pues según la página de esta editorial son ya ocho las reseñas de ambos libros aparecidas en revistas especializadas, sin contar con el artículo de Paula Carbonell sobre el ilustrador Paul Rand, en Primeras Noticias. Revista de Literatura, n 222, Barcelona:Fin ediciones, 2006, páginas 13 a 17.
De acuerdo en todas las los que se dedican a los dos álbumes, solo me gustaría resaltar la figura de la autora, a mi parecer oscurecida por la resonancia del poder creativo de su marido como diseñador gráfico. Si nos remitimos únicamente a lo que tenemos entre las manos, es decir a estos dos fabulosos libros, tenemos que admitir que su reedición es posible gracias a la vigencia de la historias que cuentan, que aun sin ser tan rompedoras como debieron resultar en su momento, siguen siendo una sorprendente muestra de buen humor y podrán motivar el desperece de las neuronas de nuestros pequeños, que con toda seguridad nos acosarán a preguntas durante su lectura. Paul Rand, además de lo que pudo suponer en su época, se puede considerar el padre de dibujantes como Tim Biskup o Gary Bareman y de cierta línea de dibujos animados, exageradamente geométricas y que priman el carácter plan del dibujo usado en este género, como Dexter, las Supernenas o South Park, pero los dibujos, por si solo, posiblemente no habrían encontrado una reedición.
Si, la reedición se debe o no al texto, es cierto que podemos contar con estas dos maravillas, no solo vigentes sino sorprendentes y hasta posiblemente generadoras de nuevos conceptos plásticos.
Alberto Urdiales Valiente
