Nuestro protagonista es un pato que últimamente notaba algo extraño a su alrededor; hasta que por fin descubrió quien lo seguía de cerca: se trataba de la muerte; el pato se asustó al verla y le preguntó si venía a por él, ya; la muerte le contestó que lo divisaba desde que nació, por si acaso, un accidente, un resfriado serio, pero sobre todo por la terrible amenaza: el zorro.
A partir de aquí surge una alianza entre ambos; van al estanque, se zambullen en él incluso el pato arropa a la muerte para que no se enfríe tras su experiencia acuática; durante las semanas siguientes sus visitas al estanque eran menos frecuentes, sino que se quedaban donde hubiera hierba y casi no hablaban… hasta que un día… ¿qué sucederá ese día?
Sobrecogedora historia sobre el futuro y devenir, que nos hace reflexionar desde la infancia sobre un tema, en tantas ocasiones, tildado de macabro o maldito.
La propuesta sobre la página vainilla recrea, tan sólo, las siluetas de los dos protagonistas con gran sobriedad, lo que carga de mayor intensidad y fuerza la historia; la muerte nos recuerda por su aspecto a personajes sacados de la factoría de Tim Burton, otro especialista en temas un tanto delicados para la infancia; por último, la página final vuelve a incidir en una nueva historia que aún no ha comenzado: la protagonista la muerte, la coprotagonista la liebre, y el antagonista, de nuevo: el zorro.
Marisa Zapata
