Un nuevo libro de Barbara Fiore que, como siempre, hace raya: ¿un libro para niños? ¿Y por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué habla de la muerte, porque sale la muerte? Es un libro emocionante, poético hasta en el diseño de los personajes, aunque esté contado en prosa. Si el pato no deja de ser un pato, aunque eso sí muy estilizado. La muerte parece muy familiar: parece que lleva un babi y una alpargatas o sandalias: ¿cómo consigue Wolf Erlbruch hacer de este personaje, siempre tan siniestro en la literatura, un ser próximo y entrañable?
La conversación que tiene con el pato es sosegada, amistosa, y cuando este llega su fin, es deforma aceptada, casi cariñosa. De hecho, la muerte lo, coloca en el río del viaje a la nada y le regala un tulipán que le pone encima.
Todas las ilustraciones se suceden sin fondos, sobre un blanco hueso, menos la escena en la muere el pato que reposa sobre un fondo azulado ligeramente en blanco, como una noche estrellada, tranquila, elegante. Como el libro.
José García Oliva
