Clásico literario infantil de 1957 que recrea la iniciación al lenguaje; con esta propuesta descubrimos la calidez y necesidad de las palabras en nuestra comunicación diaria; juego de sensaciones y ritmos, de sonoridad y cadencia.
Sencillas siluetas figurativas, combinadas con el collage y diferentes tipografías diseñan esta aportación con el preclaro mensaje de la esencialidad del universo de la palabra, de la comunicación.
Juego de formas y colores que incide en la armonía y musicalidad del lenguaje; a la par que fundamenta aspectos básicos de la personalidad humana, que podemos reafirmar con la utilización del lenguaje.
En un mundo virtual y en el que el culto a la imagen y nuevas tecnologías crece a un ritmo vertiginoso, resulta esencial remarcar el poder de la comunicación oral y escrita; plasmar que la palabra es un vehículo vital para formarnos, para crecer, vivir e intentar ser más libres.
En definitiva, un cántico a favor de la sencillez de esas palabras que nos acompañan y acarician a diario, pero a las que, en ocasiones, no les prestamos la atención debida.
