Marzo 2010 / Rústica / 19 x 26 / 104 páginas / 18 € ![]()
Sinopsis
¡Vale, vale!
¡No volveré a decir que no me gusta esta familia!
¡Tampoco diré que os odio! ¡Es sólo que a veces me gustaría que me dejarais tranquilo un rato!
¡Aquí todo está bien!
¡Todo menos yo, quizás! Vale, es mi problema.
Vale, de todos modos, los mayores nunca os equivocáis. Lo que pasa es que los pequeños somos unos desobedientes.
Vosotros no sois los únicos que tenéis preocupaciones, ¡yo también las tengo! Lo que pasa es que no os las cuento, y punto.
Por favor, ¡no estéis tan preocupados!, ¿de acuerdo?
Ya soy mayor, puedo cuidar de mí mismo. No voy a abandonaros, ¡pero también tengo cosas que hacer!
Tampoco soy un bicho raro, hay mucha gente así.
Bueno, ¡todos queremos escondernos en un rincón del mundo! De todos modos, diga lo que diga, ¡no me creeréis! ¡Chis!
En mi corazón vive una niña que siempre que tiene la sensación de que el mundo no funciona, se esconde en su rincón. En el rincón hay canciones que esperan a que ella las cante, acertijos que esperan a que ella los resuelva, recuerdos que esperan a que ella los evoque, sueños que, como la hojarasca, tiene que amontonar e ir examinando… Allí respira tranquila y camina despacio. El silencio entre notas da forma a la música, un silencio que transmite el mensaje de que existe un mundo nuevo y hermoso. En mi corazón vive un niña que siempre se esconde en el rincón, pero sólo por un rato. Es porque necesita un poco de tiempo para volver a encontrar su lugar en el mundo.
Bienvenidos a la fiesta
Esconderse en un rincón del mundo es otro libro singular de Jimmy Liao. Tiene un orden global pero, en realidad, tal como el texto de la contracubierta indica, se ve que la principal preocupación del autor es reflejar inquietudes pasadas o presentes de su propio mundo interior. De paso, también parece querer abrir las puertas a una mejor comprensión del mundo imaginativo de un niño y realizar una defensa del valor curativo de la fantasía o, dicho de otro modo, del poder transformador que puede tener la fantasía para enfrentarse a la vida cotidiana. En la primera página vemos a un gato en una ventana. Las dos dobles páginas siguientes presentan sucesivos momentos de un niño vistiéndose como para ir al colegio mientras va dirigiéndose al lector. Una doble página en negro sirve de introducción al mundo imaginativo del niño, que luego se despliega en varias dobles páginas más. Cada nueva sección se abrirá de nuevo con una doble página que contiene varios momentos consecutivos del niño hablando al lector: yendo hacia el colegio, subiendo una escalera, encima o debajo de una especie de asteroides, en distintos momentos como volando; y, finalmente, como huyendo de una corriente de agua que casi lo alcanza —una evocación de «El héroe de Haarlem», la historia del niño holandés que taponó un dique con la mano, que se cuenta en Los patines de plata, de Mary Mapes Dodge—, escena seguida por otra doble página en negro que precede a la escena final del niño en la cama, con su gato. La página final muestra el mismo gato negro del comienzo en la ventana. El objeto del libro es mostrar distintos lugares interiores en los que se refugia el protagonista o, también, una niña, tal vez dependiendo del tipo de escena. Así, al niño lo vemos en situaciones que sugieren o evocan El Principito o Charlie Brown; a la niña en un bosque saliendo de un armario como Lucy accediendo al bosque en las Crónicas de Narnia. Lo que más importa no es el desarrollo argumental, pues casi no hay tal cosa, sino cada una de las escenas, tan extraordinariamente sugerentes e imaginativas como acostumbra el autor, muchas con un conejito en algún lado, algunas con una enorme diferencia de escala entre la niña o el niño y otros seres u objetos de su entorno —como para subrayar los sentimientos de soledad y de pequeñez—.
Cine y Letras
Escrito por Guzmán Urrero
Sábado 08 de Mayo de 2010 17:39
Todos queremos escondernos en un rincón del mundo y dar esquinazo a la realidad. Jimmy Liao nos demuestra que ello es posible en este bellísimo relato, que nace y crece como los sueños de la infancia.
Cuando el pequeño protagonista siente que la auténtica felicidad queda al otro lado del cristal y fuera de su alcance, regresa jubiloso a ese mundo de la fantasía. Un mundo en el que aún es posible el sentimiento mágico de la existencia.
Estas páginas quieren ser un alegato contra el tedio. O aún mejor: un remedio para melancólicos tan eficaz como el que, hace ya demasiado tiempo, imaginó Ray Bradbury. Y conste –dicho sea para garantizar la calidad de esta lectura– que Esconderse en un rincón del mundo (How to Own a Corner) no sólo propone un viaje sentimental para los niños. Los adultos también tenemos donde elegir en esta obra poética, liberadora e inclasificable, que nos guía por un camino de sonrisas, de confidencias y de suspiros, sin un solo asomo de cursilería o de afectación. De hecho, si algo distingue al escritor e ilustrador taiwanés Jimmy Liao, es justamente su capacidad para desprenderse de etiquetas, y alcanzar el corazón de los lectores sin que importe su edad. Liao nació para contar historias. Nació con ese talento, y con otro don igual de raro: una habilidad artística sensacional, que en este libro salta a la vista. No hace falta insistir en las bondades de su estilo, tan expresivo y encantador como las sombras de un bosque o el brillo de una bengala.
Ahora bien, ¿a qué genero pertenece Esconderse en un rincón del mundo? ¿Bajo qué concepto inscribirlo? Instantes, revelaciones, recuerdos… Ya les dije que este libro posee el fermento de la imaginación, y también mucho más.
Liao demuestra intuición y gusto a la hora de elegir sus referencias –desde Saint-Exupéry hasta Windsor McCay–, y se entrega al realismo mágico como fórmula de ruptura de todo convencionalismo.
Así de sencillo. Así de inusual. Confiemos en que este volumen seduzca al mayor número posible de lectores, y que éstos se sumen a esa legión de admiradores que, a lo largo del mundo, ha ido convirtiendo a Jimmy Liao en un verdadero fenómeno editorial.

