El sonido de los colores 3ª E.

978-84-15208-14-3

Jimmy Liao


El sonido de los colores

Septiembre 2011 / Cartoné / 21 x 25 / 128 páginas / 22 € COMPRAR

Sinopsis

A todos los poetas

Es una gran suerte no saber del todo en qué mundo se vive.
W. Szymborska Fin y principio

El año en que el ángel se despidió de mí en la boca del metro, poco a poco, yo había ido perdiendo la vista.
Una mañana de otoño, el día en que cumplía quince años, mientras fuera lloviznaba y después de haberle dado de comer al gato, a las seis y cinco, me encaminé hacia el metro.

Jimmy Liao El sonido de los colores.

Ahora ya no tengo que pasar sin ello: todos los colores se traducen en sonidos y olores. Y resuenan como melodías de belleza infinita. ¿Para qué quiero un libro? El viento hojea los árboles y sé lo que allí son palabras y las repito a veces en voz baja. Y la muerte, que arranca ojos como si fueran flores, no encuentra ya los míos.
Ich muss nichts mehr entbehren jetzt, alle Farben sind übersetzt in Geräusch und Geruch. Und sie klingen unendlich schön als Töne. Was soll mir ein Buch? In den Bäumen blättert der Wind; und ich weiß, was dorten für Worte sind, und wiederhole sie manchmal leis. Und der Tod, der Augen wie Blumen bricht, findet meine Augen nicht….. 
Rainer Maria Rilke, “La ciega”, Libro de las imágenes

El sonido de los colores

El sonido de los colores

Bienvenidos a la fiesta

Autor taiwanés. Nació en Taipei. Licenciado en diseño. Ha firmado más de 18 libros, algunos de los cuales han vendido millones de ejemplares y han sido traducidos a muchos idiomas.

El sonido de los colores (Sound of Colors, 2001)
Cádiz: Bárbara Fiore, 2008; 80 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-935591-8-2.
15 años: lectores jóvenes. Álbumes ilustrados.

La chica que narra, y que vemos en la primera ilustración entrando en el metro, se presenta diciendo que ha perdido la vista y que «el día que cumplía quince años (...) me encaminé hacia el metro». A partir de ahí el lector la verá, vestida siempre de blanco, con bastón blanco y gafas oscuras, entrar y salir del metro por distintas bocas, y compartirá con ella sus encuentros con personajes reales e imaginarios y su mundo interior de fantasías y ensueños.

La piedra azul (2006)
México: Fondo de Cultura Económica, 2006; 152 pp.; col. Los especiales de A la Orilla del Viento; trad. de Tatiana Svakhina; verción de Laura Emilia Pacheco; ISBN: 968-16-8123-1.
15 años: lectores jóvenes. Álbumes ilustrados.

Una enorme piedra azul está en un bosque. Un día la rompen en dos mitades: una queda en su lugar, la otra es transformada en una escultura y colocada en un museo. A partir de ahí, la piedra convertida en escultura irá rompiéndose una y otra vez, cuando sufre un fuerte ataque de nostalgia de su otra mitad, y reconvertida en esculturas cada vez más pequeñas…


Desencuentros (Turn left, turn right, 2006)
Cádiz: Bárbara Fiore, 2008; 128 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-935591-9-9.
15 años: lectores jóvenes. Álbumes ilustrados.

Historia que arranca un 6 de octubre y que se cierra un 6 de marzo, año y medio después. Un joven músico y una joven traductora viven en el mismo bloque de pisos pero mientras ella, siempre que sale, se dirige a la izquierda, él lo hace siempre a la derecha. Sus caminos por la ciudad son siempre divergentes hasta que, un día, en una plaza circular del surtidor del parque, se conocen e intercambian los teléfonos. Al regreso a sus casas llueve de modo inclemente y se mojan los papeles en los que los anotaron, por lo que ambos pierden los números. La vida sigue y no logran encontrarse de nuevo a pesar de sus deseos y sus esfuerzos hasta que…

Extraordinarios álbumes, o novelas gráficas, que tienen gran riqueza visual, una concepción ambiciosa, y una realización detallista. Los tres comparten ideas de fondo en los argumentos —la soledad, la necesidad de comunicación, la nostalgia…—, así como el modo poético y evocador de abordarlas gráficamente. Los tres presentan personajes humanos con un parecido gráfico a los de Jean Sempé, tanto en el dibujo individual como en los momentos donde se ven grupos o multitudes. Argumentalmente son más poderosos El sonido de los colores y Desencuentros, relatos que arrancan con poemas de Wislawa Szymborska.
La primera historia está dedicada a los poetas. El poema con el que se abre habla de que es una gran suerte no saber del todo en qué mundo se vive. Se cierra con otro poema de Rilke titulado La ciega en el que se dice que, para la protagonista, todos los colores se traducen en sonidos y olores. Las imágenes van acompañadas de textos en primera persona que son preguntas que se hace a sí misma la protagonista, un poco como la de Noche de tormenta, o comentarios sobre su percepción del mundo.
La piedra azul, que el autor dedica a sus padres, habla del desarraigo y de la nostalgia insaciable del hogar al que uno pertenece. También se presenta como una búsqueda, con frecuencia infructuosa, de quien nos complementa; y como un subrayado de que con el paso del tiempo seguimos siendo los mismos, no importa qué transformaciones suframos.
El poema del comienzo de Desencuentros menciona lo hermosa que es la seguridad pero que la inseguridad es más hermosa todavía, y toda la historia es como una reflexión sobre la belleza poética de la búsqueda. Con tipos de letra distintos, las ilustraciones llevan una fecha e indicaciones del tiempo atmosférico por un lado y, no siempre, van acompañadas de textos mínimos que dicen algo de lo que hacen o sienten los protagonistas. Los protagonistas aparecieron en Los sonidos de los separados por la misma piedra azul del segundo álbum

Mundos imaginativos ricos

El comentario a estos álbumes podría ser muy extenso. Sin que falten detalles simpáticos y guiños humorísticos, en general se puede decir que el autor tiene querencia tanto por mostrar la soledad en medio de la ciudad como por mostrar la belleza de algunos momentos de felicidad interior o de paisajes de alrededor. Hay escenas que acentúan lo primero: las estaciones de trenes vacías, las de trenes que pasan con personajes al otro lado de las ventanillas, las multitudes ruidosas y festivas donde sin embargo algo falta… Y otras lo segundo: la chica ciega tomando el sol en el lomo de una ballena, los protagonistas de Desencuentros charlando felices mientras se acerca la tormenta, entre muchas otras.
En El sonido de los colores se puede hacer notar la contraposición entre una de las primeras imágenes, en la que la protagonista está entrando en una boca de metro contra un fondo de colores difusos, con una del final cuando sale de otra boca y se ve rodeada por una especie de gran vidriera colorista de perfiles netos. También, además de que seguramente la historia contiene referencias visuales y culturales al mundo oriental, hay alusiones a pintores como Matisse, a obras como El Mago de Oz, a ilustradores como Chris Van Allsburg... Al final, el lector acaba fascinado por la chica protagonista, por su descubrimiento del mundo y su rico mundo imaginativo en continua expansión.
Casi al principio de Desencuentros hay una doble página con ilustraciones de las habitaciones de los protagonistas, que dan idea de sus modos de ser, de sus vidas, y en las que aparecen elementos que veremos y que evolucionarán coherentemente a lo largo del relato. Es sensacional cómo las ilustraciones representan sus ansiedades, sus mundos imaginativos y sus sueños; algunas con cada uno de los protagonistas, otras con los dos al tiempo cuando se nos muestra cómo se cruzan pero no se encuentran. Resultan magistrales la doble página donde se ven los números de teléfono emborronados, las distintas representaciones de la soledad en medio de la ciudad, las escenas que muestran la transformación de los lugares de los encuentros anteriores de los protagonistas…

Luis Daniel González

El sonido de los colores

Cine y Letras
Revista de cultura y tendencias

El ilustrador Jimmy Liao es uno de los más populares de Asia. Nació en Taipei, Taiwán, en 1958. Tras licenciarse en Bellas Artes, se adentró en el mundo de la publicidad, y a lo largo de doce años consolidó su prestigio en dicho sector. Pero todo cambió cuando, a la edad de cuarenta años, los médicos le diagnosticaron una leucemia. La enfermedad le causó una crisis existencial, que varió el rumbo artístico de Liao. De ilustrar campañas publicitarias pasó a dibujar sus propias historias. Pero atención, porque hablamos de auténticas obras de arte, editadas en forma de libros.
Con dieciocho títulos en su haber, se ha convertido en todo un fenómeno editorial. Lo confirman las cifras comerciales: más de tres millones de ejemplares vendidos en China y Taiwán son una cifra más que respetable.
En este sentido, no debe sorprender que algunos libros de Liao hayan sido adaptados al teatro, al musical e incluso al cine. Así, el bello cortometraje A Fish With a Smile, inspirado en la obra A Fish that Smiled at Me, ganó un premio en la LVI edición del Festival de Cine de Berlín. El propio Liao ejerció como productor ejecutivo y creador del storyboard.
La cinta narra la emotiva relación de un hombre con un pez que acaba de comprar como mascota. El protagonista adora a su nuevo compañero porque éste le sonríe, o al menos así lo cree. De hecho, quiere tanto a su pez que siente la necesidad de dejarlo libre, fuera de su pequeña pecera redonda. El desenlace presenta al pequeño ser volviendo al que es su hogar natural, el mar. Se trata, como ven, de un cuento sobre la generosidad, en cuyo mensaje descubrimos que la renuncia es finalmente recompensada.

Hasta hace bien poco, en el mercado hispanohablante sólo disponíamos de tres libros de Jimmy Liao: El sonido de los colores (Barbara Fiore, 2008), La piedra azul (Fondo de Cultura Económica, 2006) y Desencuentros (Barbara Fiore, 2008), que por cierto fue adaptado al cine por Johnnie To y Wai Ka-Fai en 2003.

Por fortuna, a estos títulos podemos sumar dos nuevas ediciones de ese estupendo sello que es Barbara Fiore: Hermosa soledad y Secretos en el bosque. Ambos reúnen trabajos muy tempranos en la carrera del artista. Destaca, por su hondura emocional, La piedra azul: una historia que Liao dedica a sus padres, y en la que narra la profunda nostalgia que implica la pérdida de nuestro hogar. También nos habla de la eterna necesidad de encontrar nuestra otra mitad. Esto es, el amor verdadero. En definitiva, se trata de un precioso tesoro que sabrán apreciar aquellos que no pierden jamás la esperanza. A todo esto, la piedra que da título al libro es la que se muestra vencedora. Su inmutabilidad contrasta con la vida de los humanos, casi siempre condenados al desamor, a la soledad (aun poseyendo riquezas materiales) o al olvido.

En Desencuentros también aparece el tema de la búsqueda amorosa. Con una dulce nostalgia, no exenta de optimismo, el libro nos presenta dos almas que están destinadas a unir sus destinos. Como escenario, la gran ciudad, fría y gris, acaba convertida en un laberinto, en una trampa, donde lo cercano se hace lejano. Dos personas pueden vivir en un mismo edificio de una ciudad atestada sin llegar a conocerse. Justamente eso es lo que les sucede a los protagonistas de esta historia. Siempre que ella sale de su casa, camina hacia la izquierda. Él, hacia la derecha. Parecen condenados a no encontrase nunca, y sin embargo, un día, por pura coincidencia, coinciden en la rotonda de una fuente. El romanticismo del encuentro es sublime.

Tiene una mayor carga lírica El sonido de los colores (2008), dedicado por Liao “a todos los poetas”. Aquí la protagonista es una niña ciega que también vive en una populosa metrópoli. El entorno urbano es como un monstruo que engulle la identidad de sus pobladores.
No obstante, esa niña invidente aprovecha el gentío para perderse e imaginar su propio universo, como si fuera la única habitante de toda la ciudad. El suyo es un mundo sin límites, donde puede volar o nadar libremente, sin necesidad de vivir encerrada en un minúsculo apartamento. Mientras recorre los túneles del metro, conserva la esperanza y trata siempre de encontrar lo bello, por imposible que parezca.
Este objetivo optimista se representa como la “hoja caída de oro” y “la más jugosa manzana roja”, que anda buscando la protagonista. Como bien dice la muchacha: “Tal vez pido demasiado. La vida es imprevisible, de modo que… ¡Vamos a cantar! ¡Vamos a bailar!”. Cuando olvida los momentos tristes, su reflexión es igual de tonificante: “Todo lo que puede olvidarse carece de importancia”.
El sonido de los colores culmina con un hermoso poema de Rainer Maria Rilke. Por su hermosura, no me extraña que este relato haya sido convertido en un popular teledrama de la televisión taiwanesa.
Las maravillosas ilustraciones de Jimmy Liao dotan a sus relatos de una fuerza poética de rango superior. Su estilo responde a un trazo sencillo y delicado, lleno de expresividad y elegancia, sin perder cierto aire infantil.
Puestos a buscar referencias, podemos relacionar los dibujos de Liao con los del genial Sempé, famoso por ilustrar ese clásico de la literatura infantil que es la serie del pequeño Nicolás.

Ciertos elementos se repiten en distintas obras del taiwanés. Por ejemplo, el conejo gigante que vigila los sueños de los enamorados en Desencuentros y las fantasías de la niña en El sonido de los colores, ya está presente en ese libro hermosísimo que es Secretos en el bosque, con el que Liao debutó en este campo literario.También retorna el niño que se ha perdido y desea regresar a su hogar, y que pregunta infructuosamente por éste, primero a la roca con forma de elefante de La piedra azul y luego a la niña ciega en El sonido de los colores. Otro cruce significativo: cuando la pequeña invidente sueña que nada libremente en el mar, se encuentra con peces parlantes, similares al protagonista de A Fish With a Smile.
Esta recurrencia de ciertos ingredientes me trae a la memoria los fantásticos libros infantiles de Anthony Browne, especialmente los de la serie del chimpancé Willy. En cualquier caso, es indiscutible que a Jimmy Liao le gusta dibujar animales: grandes o pequeños, vivos o simples peluches.

Aunque están recomendados para niños mayores de seis años, los libros de Jimmy Liao agradan por igual a los lectores adultos. No desaprovechen la oportunidad de conocerlo. La edición de Hermosa soledad y Secretos en el bosque por parte de Barbara Fiore es la disculpa perfecta para adentrarse en el universo sentimental de este soberbio artista oriental.

Begoña Pérez Ruiz

El sonido de los colores

Minuto Digital
26 de abril de 2008

Creemos no equivocarnos al decir que Barbara Fiore, es una de las editoras españolas, que mejor sabe tratar el género infantil. Efectivamente, tiene dos virtudes que convierten sus libros infantiles en insustituibles. La primera, es el amor a la infancia que destilan sus libros. La segunda, es el amor a los libros que transmiten sus ediciones.

El sonido de los colores, es una de esos libros que el buen hacer editorial convierte su lectura en placentera, no sólo para pequeños, sino también para mayores. Sus páginas son el peregrinar de una pequeña invidente, que es capaz de percibir los colores a través de sus sensaciones.

El libro se configura a través de un apasionante viaje en metro, donde cada parada es una sensación nueva, es una sorpresa, y se convierte en una esperanza para su joven protagonista.

Cabe destacar sus fabulosas ilustraciones y el equilibrio entre el texto y el dibujo. En suma un placer.

El sonido de los colores

CLIJ - Año 21, Número 215, Mayo 2008

Jimmy Liao es un autor muy famoso en Taiwan y China, que ha sido traducido al francés, inglés y alemán, entre otros idiomas. En español, hasta la fecha, había aparecido solo La piedra azul, sin embargo es El sonido de los colores la obra perfecta para empezar a conocer y dejarse atrapar por su universo. Se encuentran integradas en ellas algunas de las obsesiones típicas de este autor(empezando por la presencia de los conejos y su ojo inquisidor) y naturalmente su vertiente más poética:  el libro en sí es una sinestesia. Los referentes literario de Jimmy Liao merecen por sí solos la mayor atención. Su pericia para integrarlos en el monólogo de la protagonista de la historia, expandiéndolos en su tan compleja como amigable estética, convierte este libro en una lectura potencialmente inacabable.
Se podría hablar de la composición, de la geometría, del ritmo de las páginas, de las metáforas visuales y de la compenetración entre el universo personal del autor y un bagaje cultural en el que se unen tradiciones orientales y occidentales. Sin embargo, lo mejor en este caso, es disfrutar una y otra vez El sonido de los colores, presentado en una edición impecable, dejándose llevar por su joven protagonista, que convierte la ceguera en un motor incansable de su apego por la vida: el más (agri-) dulce e imprevisible de los regalos.

Arianna Squilloni

El sonido de los colores