
También el ambiente descrito por las ilustraciones se resisten a cualquier simple lectura: una metrópoli industrial llena de plomería, con una arquitectura misteriosa y deshumanizante, cielos verdes y ciudadanos desanimados. Además, nadie presta atención a la cosa perdida, a pesar de su presencia descaradamente diferente. ¿Qué es lo que está sucediendo? Un pasaje se abre entre lo familiar y lo absurdo y el lector no puede evitar las dudas ante la ausencia de explicaciones.
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