
Entonces decide llevarla a su casa donde la cosa perdida pasa desapercibida para sus padres, tan atentos a las noticias oficiales de desgracias ajenas que sin embargo cuando finalmente la notan, gracias a las observaciones del joven, la menosprecian, la excluyen y se desentienden. El joven no sabe que hacer hasta que encuentra en el periódico un anuncio del Departamento Federal de Objetos Inútiles.
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