Al día siguiente, los muchachos se presentaron muy temprano al Taller
de los Insectos y se reunieron en la sala donde trabajaba Odaer.– Primero – dijo éste – tendremos
que distraer a los otros.Mientras así hablaba, hacía diseños
y diseños en un papel, dibujando un insecto pequeño, feo y negro
con alas muy rápidas.– Crearemos este
insecto impertinente que nunca sabrá cuando debe de dejar de molestar.
Le llamaremos Mosca.
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